Algún extranjero con conocimientos básicos de economía vino a la Argentina y le preguntó a un sector de los industrialistas -llevados de la mano por colegas míos que le hablan al oído lo que ellos quieren escuchar -, “¿Qué necesita Argentina para ser más competitiva?”.
La pregunta no es trivial pero la respuesta no es tan fácil como aquéllos le transmitieron a este extranjero. “Un tipo de cambio más alto”, reclaman con pasión iracunda; “Que el gobierno deje de pisar al dólar”, agregan.
El extranjero, asombrado por la respuesta y sin contaminación política preguntó con alguna incredulidad: “¿No es Argentina acaso el país que más devaluó su moneda en los últimos 50 años?” “¿Por qué esta vez funcionaría?”. No hubo respuestas.
Los más sofisticados ensayan un eufemismo técnico: “No pedimos una devaluación sino que el gobierno quite la última regulación cambiaria que queda en pie para las empresas”. Hablan del cepo a la dolarización de las empresas, porque los dividendos ya fueron liberados desde el inicio de 2026.









