Por primera vez en la historia argentina, un Gobierno responde a una crisis financiera bajando impuestos en lugar de subirlos. Donde el populismo hubiera manoteado el bolsillo de los productores, Milei eliminó las retenciones, ese robo legalizado que durante décadas fue bandera del saqueo kirchnerista. El resultado fue inmediato: el campo respondió con récords históricos, 2,4 millones de toneladas de granos vendidas en apenas dos días y más de 7.000 millones de dólares liquidados en 72 horas. ¿El secreto? Premiar al que produce en lugar de castigarlo.
La eliminación de retenciones no solo es un triunfo económico, es una verdadera revolución cultural. Durante años, el relato progre nos convenció de que exprimir al campo era una cuestión de justicia social. En realidad era un plan sistemático de expoliación que condenaba al interior productivo y alimentaba a burócratas y punteros. Hoy, ese esquema se derrumba. Y como siempre, los mismos profetas del apocalipsis que festejaban el “Plan Platita” —la emisión de tres bases monetarias que nos llevó a la hiperinflación— ahora ponen el grito en el cielo porque se elimina un impuesto distorsivo.
No es casualidad que el mundo libre mire con admiración a la Argentina. En la ONU, Milei se plantó con la firmeza de un estadista que sabe de qué lado de la historia quiere estar. Pidió la liberación de rehenes en Gaza y denunció el terrorismo sin medias tintas. Algo impensado en la era K, cuando se pactaba con Irán, se abrían las puertas a Rusia o se soñaba con convertirnos en otra Cuba decadente.
Y el respaldo llegó de la voz más potente del planeta: Donald J. Trump. El presidente norteamericano no dudó en calificar a Milei como un “líder fantástico y poderoso”, un aliado clave de Estados Unidos y un luchador que jamás defraudará al pueblo argentino. Las fotos y las declaraciones de Trump con Milei no son un detalle menor: Argentina dejó de ser un satélite de regímenes autoritarios para convertirse en socio estratégico de la mayor potencia del mundo. Mientras el kirchnerismo nos vendió como mendigos a Caracas y La Habana, Milei nos ha llevado nuevamente al bloque de las naciones libres.








