Estrategia estadounidense y reacción de las potencias
Desde la perspectiva de los Estados Unidos, el operativo respondió a una estrategia de seguridad hemisférica orientada a eliminar un foco de inestabilidad y crimen transnacional. Trump sostuvo que su país “no tolerará dictaduras que destruyen naciones y exportan caos”, mientras funcionarios de su administración indicaron que la acción buscaba garantizar una transición política ordenada y proteger a la población civil.
Asimismo, resulta importante remarcar que las potencias extracontinentales —Rusia y China— han venido ganando peso estratégico en el continente americano, especialmente en Venezuela en estos últimos años, lo que representa una amenaza a la seguridad regional.
En paralelo, la reacción de dichas naciones fue inmediata: el Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró que Estados Unidos “violó el derecho internacional” y exigió la liberación de Nicolás Maduro y el respeto de la soberanía venezolana, Por su parte, el gobierno de Rusia calificó la intervención como una “agresión armada” y expresó su “profunda preocupación”, exigiendo aclaraciones a Washington.
Impacto energético y comercial
El operativo estadounidense tuvo un impacto inmediato en los mercados y en las expectativas energéticas vinculadas a Venezuela. Tras la captura de Nicolás Maduro, la Bolsa de Valores de Caracas registró una suba cercana al 50%, mientras que el riesgo país cayó aproximadamente 3.800 puntos, reflejando una reducción abrupta de la percepción de riesgo político y financiero.














