Durante años, los Europeos han usado a América Latina como un cómodo contramodelo. Nosotros estábamos mirando a la inseguridad, la inestabilidad crónica, el estancamiento económico, sin conocer esto, y como si nunca fuéramos a conocer esos males lejanos, propios de otras sociedades.
Algunos "expertos" pensaban que estábamos a salvo y que eso solo podía ocurrir en Latinoamérica. El otoño de 2026 invierte la ecuación y muestra que no tenían razón... El 17 de octubre, cientos de miles de manifestantes marcharon con la excusa del coste de la vida en Francia.
Pero rápidamente hemos visto que esto no iba a ser una manifestación pacifica y que el coste de vida fue simplemente una excusa para la izquierda.
En París se blindan los Campos Elíseos pero muchas tiendas fueron saqueadas y destrozadas; en Limoges arde el ayuntamiento; en Marsella, un camión de bomberos es saqueado y luego incendiado. Mueren un policía y un manifestante, más de seiscientos agentes resultan heridos y cerca de 1.800 personas son detenidas en un solo fin de semana.
Europa ya no mira por encima del hombro a la América Latina de ayer, pero empieza a parecerse a ella, y nuestros dirigentes no saben como actuar...










