¿Por qué estalló la Revolución de Mayo? La clave estuvo en una ciudad española
¿Por qué estalló la Revolución de Mayo? La clave estuvo en una ciudad española
porJuan Pablo Bustos Thames
opinion
La Revolución de Mayo estalló tras una serie de eventos políticos en España que alteraron el orden colonial.
El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros estaba al tanto de que, desde principios de 1810 se sentía un clima enrarecido y adverso en la capital. Previendo un desenlace nefasto en la lucha de España contra Napoleón, el virrey previno a las autoridades portuarias del virreinato a interceptar todo documento o publicación que arribara, con novedades desfavorables, desde la Península. Cisneros presentía que podía alterar aún más los ánimos. No obstante lo cual, no atinó a hacer nada más, cuando lo más razonable o sensato hubiera sido ordenar la bajada de fuerzas realistas a Buenos Aires, para contener una insurrección que, a esta altura, ya era imparable.
Cuenta Ricardo Levene que, al anochecer del 13 de mayo de 1810 arribó a Montevideo una fragata mercante inglesa, llamada John Paris, que había zarpado de Gibraltar, trayendo la peor noticia que el virrey podía esperar. En este punto, Levene discrepa con Cisneros; quien asegura que los buques británicos eran dos, y no uno.
Cisneros había designado en Montevideo, un gobierno integrado por Joaquín de Soria, como comandante militar, y Cristóbal Salvañach como alcalde de primer voto. Siguiendo las instrucciones que les había proporcionado el Virrey, Soria, registró la embarcación británica e incautó los papeles que llevaba. Entre ellos, había proclamas que anunciaban la caída de Sevilla y la disolución de la Junta Central; el órgano que había designado, precisamente, al propio Cisneros; así como la creación del Consejo de Regencia en Cádiz. De inmediato, ambos líderes realistas de Montevideo comunicaron a Cisneros; que residía en Buenos Aires, las noticias que acababan de recibir, con los impresos requisados que las contenían.
Como una sudestada afectó la navegación por el Río de la Plata durante cuarenta y ocho horas, la noticia demoró su llegada a Buenos Aires hasta el mediodía del día 17 de mayo. Al tiempo que el virrey recibía la novedad, ésta también se filtró, en boca de todos.
Ante la gravedad de los hechos, que no podían ocultarse por mucho tiempo, Cisneros decidió darlos a conocer “en forma arreglada”, después de mucha deliberación. Dio igual instrucción al gobernador militar Soria, para que lo hiciese en Montevideo.
Joaquín de Soria (Gobernador Militar de Montevideo)
Las publicaciones incautadas informaban que los franceses, vencedores en la batalla de Despeñaperros, ocuparon toda Andalucía. El pueblo de Sevilla, exasperado, se había sublevado contra la Junta Central. Sus miembros, acusados de traición, huyeron del furor popular. Cuando llegaron a Cádiz fueron perseguidos, encarcelados o deportados. Mientras, el pueblo gaditano creó, como si fuese una Nación Soberana, una Regencia de España y de las Indias, para gobernar en reemplazo de la Junta Central todo lo que quedaba del sacudido Imperio Español.
Un historiador inglés de la época recordaría: “Cuando la Junta Central llegó a Cádiz, se encontró con la oposición mas hostil de parte de la Junta local que actuaba en este puerto. Perdida, no solo por la impopularidad que los desastres le habían acarreado, sino por la falta de medios de gobierno en que se hallaba, abdicó sus facultades en una Regencia, compuesta de cinco miembros, entre los que figuraban el general Castaños y el mejicano Lardizabal, señalado como un liberal”.
Mapa ilustrativo
Era la peor noticia que podía recibir Buenos Aires. Había caído bajo las garras de una ciudad, que era vista como opresora de la capital rioplatense. El propio Mariano Moreno exclamó al enterarse que ahora Cádiz pretendía erigirse en la nueva sede del trono metropolitano vacante: “La Nación ha quedado sin poder alguno que pueda representar la soberanía del monarca. Pero el espíritu mercantil de los mercaderes de Cádiz, FECUNDO EN ARBITRIOS PARA PERPETUARNOS EN LA TRISTE CONDICIÓN DE UNA FACTORÍA, ha forjado ese Consejo de Regencia, que pretende imponérsenos, con los caracteres de la soberania”.
Este vuelco de los acontecimientos precipitó el estallido de la Revolución de Mayo; que se venía tramando desde hacía varios meses, pero que por una u otra razón, faltaba el combustible para fogonearla.
Aporta Vicente Fidel López, hijo de Vicente López y Planes, testigo presencial de los hechos y luego autor de nuestro Himno Nacional: “en efecto, el influjo y el poder trasladado á los hombres de Cádiz eran sinónimos, en Buenos Aires, del influjo y del poder del partido reaccionario que habia sido vencido por los Patricios en el terreno de las armas, y por «La Representación de los Hacendados», en el terreno de la ciencia y de la justicia. La Regencia de Cádiz era, pues, cuanto podia imaginarse de mas odioso y de mas ultrajante para las aspiraciones y para los derechos que exaltaban nuestro espíritu público en aquellos momentos”.
Esta fatal coincidencia, de que lo último que quedaba de España se había refugiado en Cádiz, y que desde allí alegara representar la soberanía de la Metrópoli, con ínfulas de gobernar lo que quedaba del remanido Imperio Español, forzó a los porteños a resistirse a todo trance. Fue una cuestión de supervivencia pura.
Don Baltasar Hidalgo de Cisneros Recuerda Vicente Fidel López: “cuando Buenos Aires y Córdoba no pedian mas que el permiso de que entraran dos buquecillos por año, y doscientas toneladas de retorno en productos agrícolas, el Comercio y el Consulado de Cádiz habian sido inexorables para negárselo en nombre del monopolio que gozaban en el surtido de las Dos Flotas. Cádiz no habia perdido momento ni ocasión de oponerse con todo su influjo á las franquicias que habia reclamado Buenos Aires, por exiguas que fuesen: y esta negra tradición de tirania económica y social habia creado profundos resentimientos, que, á medida que el Rio de la Plata habia adquirido, por la fuerza de su territorio y de su posición geográfica, vigor social y riquezas, habian avivado las antipatías de los hijos del país contra ese puerto de España, al que ellos echaban todas las responsabilidades y las injusticias del Régimen Colonial. Para que el antagonismo fuese mortal y supremo, Cádiz tenía, en este momento, por representante vivo y actuante en Buenos Aires, á don Martin de Alzaga y su partido. Reconocer la Regencia y prestarle acatamiento, era renunciar á la victoria del 1°. de enero de 1809 y someterse al poder de la reacción. ¡Imposible!”.
Quiso, entonces, la fatalidad, que el último gobierno de resistencia español, en la Península, se estableciera, precisamente, en Cádiz, ciudad entonces detestada en el Río de la Plata. A Cádiz se la responsabilizaba del atraso y del sometimiento colonial de siglos. Tal vez, si la resistencia hispana se hubiera concentrado en otra localidad diferente, los sucesos de Mayo no se hubieran desencadenado con la determinación que tuvieron lugar.