¿De qué lado estás? ¿Del país que produce, invierte y despega o del que roba, encubre y se arrodilla ante los delincuentes?
La única propuesta del kirchnerismo es liberar a Cristina. No lo esconden, lo anuncian con orgullo. Si vuelven al poder, no tengan dudas: lo harán. Son el partido de los chorros, de los jueces amigos, de los contratos truchos y de la impunidad. Lo que para ellos es justicia, para el resto del país es saqueo. No hay programa económico ni plan productivo. Solo una consigna: “Volver para salvar a la jefa”.
Mientras tanto, el país real, el que trabaja y no roba, eligió un camino completamente distinto. El RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) se convirtió en la herramienta de transformación más poderosa que haya tenido la Argentina. En apenas meses, los proyectos aprobados superan los 33.876 millones de dólares. La minería y la energía —dos sectores que el kirchnerismo asfixió durante años— hoy lideran una ola de inversiones históricas. El país eligió el rumbo correcto, y el mundo lo sabe.
Los resultados están a la vista. En menos de dos años, Milei logró lo que todos los gobiernos anteriores fracasaron en hacer: derrumbó la inflación, bajó la pobreza, atrajo inversiones y reactivó la economía. Todo esto con minoría en el Congreso y enfrentando el asedio constante de un sistema putrefacto que no soporta ver a un outsider tener éxito. Ocho meses de sabotaje, de jueces militantes, de piquetes armados, de operaciones mediáticas... y sin embargo, no pudieron voltearlo. El 26 comienza una nueva Argentina.
La evidencia del cambio está en los números. En 2024 se movilizaron 41 millones de pasajeros por los aeropuertos nacionales —récord absoluto— y sólo en los primeros nueve meses de 2025 ya hubo 38 millones. Cada vez vuela más gente. Literalmente, los argentinos vuelven a levantar vuelo. Después de décadas de pobreza planificada, vuelve el crecimiento, vuelve la confianza, vuelve la libertad.








