Mientras la UIF apuntaba a Néstor y Cristina como jefes de la asociación ilícita, Abal Medina paseaba semidesnudo.
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El juicio oral por la causa Cuadernos vivió un episodio tan insólito como revelador de la improvisación o degeneramiento que caracteriza a buena parte de la dirigencia kirchnerista. Durante la séptima audiencia virtual, Juan Manuel Abal Medina —exjefe de Gabinete de Cristina Kirchner— apareció ante la cámara con el torso completamente desnudo caminando por su oficina, en un momento en el que la exposición formal del tribunal requería la presencia de todos los imputados.
Las imágenes, en las que no se distingue su rostro pero sí su torso desnudo frente a una biblioteca, circularon rápidamente entre los participantes de la audiencia y generaron incomodidad en el tribunal. El episodio ocurrió mientras se desarrollaban intervenciones clave de la fiscalía y de la Unidad de Información Financiera (UIF), que profundizaban la acusación sobre la estructura de recaudación ilegal atribuida al kirchnerismo.
Abal Medina se encuentra imputado desde que, en 2018, se secuestraran dos pendrives pertenecientes a su secretario privado con información considerada “detallada” sobre el financiamiento de la campaña de 2013. Esa documentación lo colocó dentro del esquema que investiga si altos funcionarios de la segunda presidencia de Cristina Kirchner recaudaban fondos ilegales provenientes de empresarios de la obra pública. Juan Manuel Abal Medina y la condenada Cristina Kirchner.
La audiencia avanzaba con un planteo contundente: según expuso el secretario del Tribunal Oral Federal N°7, Ernesto Javier Ruiz, entre 2003 y 2015 operó “una asociación ilícita formulada, esquematizada y liderada por quienes ejercían como máximos referentes del Poder Ejecutivo”. La lista de imputados incluye a Cristina Kirchner, Julio de Vido, Roberto Baratta y Oscar Centeno, quien registró el supuesto circuito de entrega de bolsos con dinero.
La UIF fue incluso más directa. En su presentación afirmó que Néstor y Cristina Kirchner “organizaron un sistema de recaudación de fondos para recibir dinero ilegal con el fin de enriquecerse y financiar otros delitos”, aprovechando la estructura estatal. El organismo describió el mecanismo como un circuito estable, jerarquizado y funcional a los intereses del poder político de aquel período. Juan Manuel Abal Medina pulgar arriba.
En paralelo al avance técnico de las acusaciones, el exfuncionario kirchnerista quedaba expuesto por una desprolijidad o actitud difícil de justificar en un juicio de semejante relevancia. En contraste con el profesionalismo con el que el Gobierno del presidente Javier Milei encara las reformas institucionales y la modernización del Estado, el papelón de Abal Medina volvió a mostrar cómo la vieja política se movía con una liviandad impropia del ejercicio público.
Mientras los peritos, fiscales y querellantes desplegaban argumentos sobre una de las causas de corrupción más grandes de la historia argentina, el exjefe de Gabinete parece no advertir la seriedad del proceso y destaca por su falta total de decoro.