Eduardo Accastello se sumó a la fila de intendentes que critican el ajuste, aunque reconoció que su municipio logró superávit con recursos propios. Pese a la caída de transferencias nacionales, Villa María equilibró sus cuentas y redujo deudas. El intendente pidió ahora reducir gastos fijos “a la mínima expresión”, admitiendo que los ingresos extraordinarios ya no volverán.
“Estoy muy preocupado, debo decirlo; la situación es muy, muy complicada desde el punto de vista económico”, afirmó Accastello con tono de alarma. El jefe comunal anticipó una reunión con su equipo económico para definir los próximos recortes. Sin embargo, su planteo confirma que es posible gobernar sin derroche, si se administra con criterio y responsabilidad fiscal.
El propio Accastello admitió que, a pesar del contexto, Villa María logró sostener obras y avanzar en iluminación LED y pavimento, lo cual desmiente que los recortes impidan gestionar. La nueva normalidad exige eficiencia y poner fin al despilfarro de fondos públicos. El superávit evidencia que el problema nunca fue la falta de dinero, sino su mal uso.














