La pieza de carbono del McLaren Senna nunca llegó a los estudiantes por trabas de la era K.
Compartir:
La Aduana kirchnerista retuvo durante casi cinco años un alerón original del McLaren Senna que había sido donado con fines educativos a la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Tucumán. El desenlace fue todavía peor: la pieza terminó destruida en un procedimiento de compactación en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
La gestión de la donación fue impulsada por Esteban Palazzo, diseñador tucumano que trabajó en McLaren y participó en proyectos vinculados al modelo creado en homenaje a Ayrton Senna. Lejos de cualquier beneficio personal, Palazzo logró que la automotriz británica regalara a la UTN una pieza original para que los estudiantes de ingeniería pudieran analizar tecnología de punta aplicada a la aerodinámica.
Esteban Palazzo, diseñador argentino del Mc Laren Senna.
El alerón, fabricado íntegramente en fibra de carbono, pesa apenas 4,2 kilos y está diseñado para soportar hasta 1.200 kilos de carga aerodinámica. En términos académicos, se trataba de un recurso excepcional: un laboratorio real para estudiar materiales avanzados, diseño estructural y comportamiento aerodinámico, algo prácticamente inaccesible para una universidad pública argentina.
Sin embargo, al ingresar al país en 2019, en pleno inicio del ciclo kirchnerista, la Aduana lo clasificó como “repuesto automotor”. Bajo ese criterio, exigió un Certificado de Homologación de Autopartes de Seguridad, un trámite pensado para piezas destinadas a la venta comercial y no para una donación educativa sin fines de lucro. La interpretación burocrática dio inicio a un expediente interminable.
Durante años, pese a la existencia de una carta oficial de McLaren que especificaba el carácter de obsequio y el destino universitario de la pieza, la UTN Tucumán nunca logró que el alerón fuera liberado. El caso quedó empantanado en la lógica administrativa que caracterizó a la gestión kirchnerista: papeles, requisitos fuera de contexto y cero sentido común.
El final quedó documentado en un acta oficial fechada en abril de 2021, cuando aún gobernaba el kirchnerismo. Allí se dejó constancia de que, en Ezeiza, se procedió a “inutilizar, triturar y compactar” mercaderías consideradas rezago, entre ellas el alerón del McLaren Senna. La tecnología que debía formar ingenieros terminó reducida a chatarra por decisión del Estado.
Esteban Palazzo, diseñador argentino del Mc Laren Senna.
El propio Palazzo fue claro en entrevistas: nunca quiso la pieza para sí, sino que llegara a la universidad. La frustración no es solo personal. Es institucional y educativa. Se perdió una herramienta de formación única y, al mismo tiempo, se envió un mensaje desalentador a empresas internacionales dispuestas a colaborar con el sistema universitario argentino.
Tras la viralización del caso, fuentes oficiales señalaron que las nuevas autoridades, ya fuera del esquema kirchnerista, estarían dispuestas a facilitar el ingreso de una futura donación similar si McLaren decide repetir el gesto. Una aclaración tardía, que no borra el hecho central: durante la administración K, la burocracia estatal no solo frenó una donación educativa, sino que la destruyó.