El capítulo dedicado a la Agenda 2030 fue, según el propio autor, el más arduo de escribir: “Supuso sumergirme en un océano de documentos producidos por la ONU desde 2012. Fue un trabajo monumental, pero necesario”. Laje denuncia que esta agenda fue impuesta “como un dogma oficial” tanto en universidades como en la esfera política, sin el más mínimo debate democrático.
En este punto, Laje celebra un cambio de rumbo palpable en la Argentina: “Cuando elegís a un presidente como Javier Milei, que va a la ONU y dice ‘saco a la Argentina de la Agenda 2030 y no meto a la Argentina en la Agenda 2045’, estamos hablando de soberanía real”. En esa línea, advierte: “El peligro no es un gobierno mundial, todavía, pero sí estructuras embrionarias de gobernanza global. Eso es lo que está retrocediendo ahora”.














