Arabia Saudita ejecutó a 330 personas este año, la cifra más alta en décadas. Según informó el gobierno de dicho país, la pena de muerte estuvo dirigida a personas acusadas de homicidio, violación o narcotráfico.
Arabia Saudita está invirtiendo miles de millones para cambiar su imagen de estrictas restricciones religiosas y abusos de los derechos humanos, hacia la de un centro de turismo y entretenimiento, como parte del plan Visión 2030 lanzado por el príncipe heredero, también conocido como MbS.
La cifra más reciente de ejecuciones, compilada a partir de anuncios de ejecuciones por la ONG de derechos humanos Reprieve y verificada por Reuters, representa un notable aumento respecto a las 172 del año pasado y las 196 de 2022. Reprieve indicó que esta es la cifra más alta registrada hasta la fecha.
Por su parte, Arabia Saudita rechaza las acusaciones de abusos a los derechos humanos, asegurando que sus acciones están orientadas a proteger la seguridad nacional.

Estas ejecuciones estaban principalmente relacionadas con los homicidios, las violaciones y el contrabando de drogas, en medio de un aumento del tráfico de anfetaminas procedentes de Siria, durante el régimen del derrocado Bashar al-Assad. El total incluye más de 100 extranjeros originarios de Oriente Medio, África y Asia.









