En los últimos días, una evidente campaña coordinada por numerosos medios de comunicación argentinos intentó instalar la falsa narrativa de que en Argentina se está restringiendo la libertad de prensa.
El eje de esta operación fue la publicación del nuevo ranking de Reporteros Sin Fronteras (RSF), una organización europea con financiamiento de dudosa imparcialidad, que ubicó a nuestro país en el puesto 87 de 180 en materia de "libertad de prensa".
Lo llamativo no es solo el número en sí, que no tiene un sustento empírico, sino la velocidad con la que los principales medios locales, muchos de ellos beneficiarios históricos de la pauta oficial, eliminada por le Gobierno de Javier Milei, se apresuraron a reproducir exactamente los mismos titulares.
El informe de RSF no es solo un informe, sino que refleja el hecho de que Argentina está en la mira de organizaciones internacionales de izquierda, que claramente buscan desestabilizar al actual Gobierno argentino.













