En un encuentro organizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) con gobernadores y funcionarios de todas las provincias, el gobernador ultra kirchnerista Axel Kicillof criticó con dureza la gestión de Javier Milei y amenazando con un supuesto "riesgo de disolución nacional" debido a las medidas del gobierno nacional.
"La ausencia del gobierno nacional es ruidosa. Su silencio mete un ruido atronador. Necesitamos que esté acá el gobierno nacional. Su ausencia no es que nos saca una carga o nos da más autonomía y libertad. No hay libertad para las provincias, es un riesgo de disolución nacional", afirmó el mandatario en el CFI, junto al gobernador de San Luis, Claudio Poggi, y el anfitrión Ignacio Lamothe.
Kicillof y una gestión que deja mucho que desear
Estas declaraciones del gobernador kirchnerista parecen más un intento de desviar la atención de la falta de soluciones concretas desde su propia administración que un análisis riguroso de la situación actual. La acusación de Kicillof, en lugar de contribuir a un diálogo constructivo, refleja una retórica golpista y desestabilizadora que no ayuda a resolver los desafíos reales que enfrenta el país. En lugar de ofrecer propuestas para acompañar al Gobierno de Milei en la reconstrucción del país, mejorar la logística y el desarrollo regional, opta por una crítica infundada al gobierno nacional, dejando de lado su responsabilidad en la búsqueda de soluciones.
Un ejemplo de lo anterior es la política de seguridad. Mientras ataca al presidente más votado de la historia, tiene a los habitantes de su provincia como rehenes de los delincuentes debido a la inacción y complicidad de su administración en cuanto al enfrentamiento contra el crimen y el narcotráfico








