Kicillof, intentó desviar el foco culpando a Estados Unidos y a Milei: “Algunos todavía se preguntan por qué Milei viaja tanto al país desde el cual salió este fallo… se nota mucho”. En su cuenta de X, el gobernador incluso acusó al presidente de ser un “topo en la Casa Rosada” y concluyó con una consigna clásica del kirchnerismo: “YPF no se vende”.
El trasfondo de este juicio es aún más escandaloso: el esquema de “socialismo de amigos” que el kirchnerismo diseñó para beneficiar al Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, cercano a los Kirchner desde los años 90. La historia comenzó en 2008, cuando Repsol le transfirió el 14,9% de las acciones de YPF a los Eskenazi, sin que estos pusieran dinero propio: accedieron a créditos por más de USD 2.000 millones, incluso de la propia Repsol, con el aval político de Néstor Kirchner.













