A pesar de las advertencias, los manifestantes intentaron ocupar la calle, generando tensos cruces con los uniformados. La policía respondió con firmeza, evitando que la protesta interrumpiera la circulación.
Hubo empujones, insultos y momentos de alta tensión cuando algunos manifestantes presionaron contra el vallado. La presencia de motos policiales fue clave para mantener despejadas las arterias principales.
La jornada se desarrolló bajo un clima de extrema tensión, luego de dos semanas marcadas por hechos de violencia. Hace quince días, la presencia de barrabravas generó disturbios de tal magnitud que dejaron herido de gravedad al fotógrafo Pablo Grillo, quien aún se encuentra hospitalizado.











