Lo más escalofriante llegó después: según relató a los agentes, luego de matarlo, le arrancó los genitales, los cocinó junto a porotos y comió una porción. Al ser consultada sobre la motivación de ese acto, respondió que lo hizo “movida por la curiosidad”.
El crimen, reportado por el medio brasileño Correio, llevó a la detención inmediata de la acusada, quien permanece bajo prisión preventiva mientras avanza la investigación. La Policía Civil aún no confirmó si la mujer será sometida a pericias psiquiátricas. Los peritos forenses trabajan en la recolección de pruebas para esclarecer cada detalle del homicidio.
El episodio plantea interrogantes profundos sobre la salud mental, la violencia íntima y el estado de una sociedad en la que ciertos límites parecen haberse perdido. La reacción institucional —hasta ahora limitada a la detención preventiva— será clave para determinar si este caso será tratado como una anomalía o como un síntoma más de una crisis moral más profunda.