El clima electoral en Uruguay ha sido contaminado por un aumento alarmante de campañas sucias que involucran desinformación y ataques dirigidos.
Lo que en otro tiempo fueron tácticas periféricas ahora se han convertido en el centro de la estrategia política, con empresas internacionales y operadores vinculados a estructuras políticas extranjeras que juegan un rol fundamental.
Redes de influencia globales: desde Sinaloa a Hong Kong
El uso de empresas internacionales para difundir fake news y desinformación es un fenómeno preocupante. Recientes investigaciones señalan que compañías como Quarq S.A.S., con sede en Buenos Aires, están conectadas con grupos empresariales de Hong Kong y México, en Sinaloa.
Estas compañías no solo operan a nivel local, sino que participan en la producción masiva de contenido digital orientado a manipular la percepción pública.
A través de campañas bien financiadas, estas empresas difunden noticias falsas que buscan desacreditar a figuras de la oposición, como el periodista Javier Negre y el candidato presidencial Andrés Ojeda.
El rol de Mario Riorda en la campaña sucia
Mario Riorda, un asesor kirchnerista que trabaja directamente con el Frente Amplio y Yamandú Orsi, ha sido señalado como uno de los responsables de estas campañas de desinformación.
Con vínculos estrechos al Instituto Patria de Cristina Kirchner, Riorda no solo asesora a Orsi en su estrategia política, sino que también facilita la coordinación con empresas como Quarq para lanzar ataques digitales.
Este operador, conocido por sus vínculos con el kirchnerismo, ha extendido su influencia más allá de Argentina, utilizando su experiencia para interferir en las elecciones uruguayas.








