Los datos muestran que los jóvenes argentinos tienen menos estudios superiores que la mayoría de países de la región.
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La Argentina presenta un atraso significativo en la cantidad de jóvenes con estudios universitarios completos en comparación con otros países de la región, mientras desde el kirchnerismo se celebra la "creación" de universidades durante sus gobiernos.
Según los datos de la SEDLAC (Socio-Economic Database for Latin America and the Caribbean) para 2019, el porcentaje de población de entre 25 y 34 años con estudios superiores completos, ya sean universitarios o técnicos, en Argentina se ubicaba por debajo de países como Chile, Perú, México y Brasil. Incluso, el país queda rezagado dentro del grupo de naciones vinculadas a la OCDE.
El contraste se vuelve más evidente al analizar la evolución por generaciones. En Argentina, el grupo de 55 a 64 años muestra para ese año un nivel de estudios superiores completos cercano al 21%, mientras que en la franja de 45 a 54 años asciende a aproximadamente 26%.
El estudio.
Sin embargo, en lugar de continuar esa tendencia, el porcentaje cae entre los más jóvenes: en el segmento de 25 a 34 años desciende a alrededor del 19%.
Este retroceso generacional no se replica en otros países de la región. En Chile, por ejemplo, el porcentaje de jóvenes con estudios superiores completos alcanza aproximadamente el 34%, mientras que en Perú ronda el 30%. Ambos países muestran una curva ascendente sostenida en las generaciones más jóvenes.
En paralelo, Brasil y México también exhiben mejoras, con niveles cercanos al 20% en la población joven, ubicándose por encima de Argentina. Incluso Colombia muestra una tendencia creciente, superando el 15% en los segmentos más jóvenes.
Cristina Kirchner.
Este escenario crítico se da mientras el kirchnerismo celebra que en sus primeros 12 años de gobierno se inauguraron 17 universidades nacionales, siete de ellas en el conurbano bonaerense.
Sin embargo, los datos reflejan que esa expansión no se tradujo en un mayor porcentaje de graduados. Por el contrario, la Argentina muestra una generación joven con menor nivel educativo superior que países donde el acceso a la universidad depende en mayor medida del financiamiento privado.
Los datos de la SEDLAC reflejan una caída relativa en la formación superior de los jóvenes, consolidando una tendencia descendiente que deja a la Argentina por detrás de otros países de la región.