En este contexto, Kicillof baraja como opciones al actual cosecretario general de la CGT, Héctor Daer (Sanidad), o al abogado Hugo Antonio Moyano (Camioneros). Cristina Kirchner podría inclinarse por Sergio Palazzo (La Bancaria) o Abel Furlán (UOM), mientras que Massa analiza proponer a Omar Plaini (canillitas) o a Carlos Acuña hijo (estaciones de servicio), descendiente del líder gremial y actual cotitular cegetista.
No obstante, aun si esos tres referentes lograran acceder a una banca, el bloque sindical en la Cámara baja seguiría siendo igual o incluso menor al actual. De los 10 legisladores con origen gremial que hoy integran la Cámara de Diputados, sólo cinco tienen mandato vigente hasta 2027: Mario Manrique (SMATA), Carlos Cisneros (La Bancaria), Pablo Ansaloni (trabajadores rurales), Jorge Ávila (petroleros) y José Gómez (Luz y Fuerza).
El próximo 10 de diciembre finalizarán sus mandatos los otros cinco: Sergio Palazzo (La Bancaria), Vanesa Siley (judiciales), Hugo Yasky (CTA), Pablo Carro (docentes universitarios) y Alejandro Vilca (recolectores de residuos).
Esto implica que, en principio, desde esa fecha el número de diputados con raíces sindicales sería de ocho, a menos que logren sumar más representantes desde otras provincias. Aun así, alcanzar o superar las 10 bancas actuales no garantiza necesariamente una acción parlamentaria coordinada entre ellos.
En el Senado, la situación del sindicalismo es aún más crítica: de los 72 legisladores que lo integran, solo uno proviene del ámbito gremial. Se trata de Gerardo Montenegro, secretario general de UPCN en Santiago del Estero. Antes de él, el último referente sindical en la Cámara Alta fue Guillermo Pereyra, dirigente petrolero fallecido en 2023, quien representaba al Movimiento Popular Neuquino y no al peronismo.