Después de años de complicidad con el modelo empobrecedor que hundió a la Argentina en la inflación, pobreza y corrupción, la Confederación General del Trabajo (CGT) y los gremios del transporte tomaron la decisión de volver a enfrentar al Gobierno de Javier Milei.
Lejos de representar los intereses de los trabajadores, la dirigencia gremial busca proteger un sistema que les garantizó poder y caja a costa del sacrificio del sector privado.
En este marco, la CGT celebrará este martes una reunión ampliada en la sede de UPCN, mientras que al día siguiente, las confederaciones sindicales del transporte (CATT y UGATT) se sumarán, junto a los violentos barrabravas, a la "marcha de jubilados" frente al Congreso.
El miedo a perder privilegios
El malestar de la cúpula sindical tiene una causa evidente: el avance del Gobierno de Milei en la desregulación del mercado laboral y la eliminación de los mecanismos de financiamiento compulsivo de la burocracia sindical.

La Ley Bases y el DNU 70 marcaron el primer paso en la recuperación de un sistema productivo libre de las ataduras impuestas por décadas de dirigismo estatal y extorsión sindical. Ahora, Milei busca profundizar ese camino, lo que generó el pánico en la CGT.
Otro golpe al modelo de recaudación forzada de los gremios fue el decreto presidencial que eliminó la obligación de las empresas de aportar dinero a las cámaras patronales mediante los convenios colectivos de trabajo.









