Se descubrió la existencia de una red de influencia rusa que opera en la Argentina a través de organizaciones locales, actividades políticas, vínculos universitarios, contactos municipales e influencers relacionados con sectores kirchneristas. El centro de esa estructura es CICRAL Argentina, el Centro de Integración y Cooperación entre Rusia y América Latina, una entidad que funciona como plataforma de articulación para instalar la agenda de Moscú en el país.
CICRAL fue lanzado públicamente en 2024 en la Casa Rusa, el espacio institucional desde donde el Kremlin impulsa distintas actividades culturales, académicas y políticas en la Argentina. Aunque se presenta como una organización orientada a la cooperación regional, su actividad muestra un patrón mucho más amplio: construir vínculos con dirigentes, militantes, comunicadores, universidades y municipios para promover la narrativa rusa bajo conceptos como el “mundo multipolar” y la cooperación con América Latina.













