El peronismo está roto porque su liderazgo está extinto. Por más que mucho lo intente, es imposible dirigir tal movimiento desde su departamento.
La carta, cargada de referencias históricas y citas autorreferenciales, confirma que Cristina Kirchner se siente cada vez más alejada de la conducción nacional. Intenta influir en las decisiones del partido, sin notar que el peronismo está en medio de una interna donde no es seguro quien saldrá victorioso.
Infaltable el reclamo por su condena
En uno de los pasajes, la exvicepresidenta intentó combinar autocrítica con victimización judicial. Denunció una supuesta “ofensiva para romper el peronismo”, aludiendo a su “prisión y proscripción” como parte de una estrategia de disciplinamiento político, mediático y judicial.
Sin embargo, la sociedad reconoce que la realidad es que fue condenada por hechos comprobados de corrupción y hoy cumple su sentencia mientras sigue interviniendo en la escena política.
Pese a los cuestionamientos a Kicillof y al tono severo del documento, la exmandataria cerró con un llamado a la unidad. “Sigo sosteniendo el valor de la unidad como instrumento político de construcción nacional, popular y democrática”, escribió.
Desde el encierro, Cristina Kirchner parece tener tiempo de sobra para escribir y leer, aunque sus palabras en realidad reflejan lo que parece ser más desesperación que estrategia.















