El 14 de septiembre de 2021, a las seis y media de la tarde, en la Quinta de Olivos, se produjo un tenso encuentro entre el entonces presidente y la vicepresidente.
Menos de 48 horas habían transcurrido desde la dura derrota electoral en las PASO legislativas, cuando Cristina Kirchner, visiblemente molesta, ingresó a la residencia presidencial. Se dirigió directamente al despacho de Alberto Fernández, con quien había acordado la reunión momentos antes, utilizando intermediarios.
Hacía tiempo que habían dejado de comunicarse por Whatsapp, y Cristina había abandonado incluso las llamadas por Telegram, el método que la entonces vicepresidente consideraba más seguro para "evitar que se filtraran sus conversaciones con el presidente", a quien ella había impulsado dos años atrás.
La desconfianza de Cristina hacia Alberto era evidente, y su enojo iba más allá de los efectos de la derrota en las elecciones del domingo anterior.
La reunión entre ambos en Olivos duró tres horas y media. Cristina fue quien llevó la delantera, mientras Alberto se defendía de los reclamos y reproches.










