Impulsado por las reformas de Federico Sturzenegger, el fin de las trabas a la comercialización amplió la oferta y la competencia, provocando una caída del 18% en el precio del asado durante julio.
A nivel nacional, el escenario económico bajo la firme administración del Presidente Javier Milei muestra claras señales de corrección de precios y ordenamiento macroeconómico, acumulando el asado cuatro meses consecutivos de caída real frente a la inflación general. En julio, el precio promedio nacional del kilo de asado se ubicó en $16.708, registrando una baja del 1,3% mensual. Este retroceso aleja al corte emblemático de su récord nominal de marzo, cuando cotizó a $17.784 (lo que representa una baja de casi el 6%).
Medido en divisa extranjera, el valor nacional promedio pasó de un pico de US$ 12,7 en abril a US$ 11,2 en julio. Frente a este indiscutible éxito de la libertad económica, el ministro de desregulación y transformación del estado, Federico Sturzenegger, celebró el impacto directo de sus políticas publicando un categórico anuncio en la red social X: "Por Dios lo que nos criticaron esto. Pues, acá está el resultado. Pelear contra la casta es ponerse del lado del pueblo argentino. Siempre. VLLC!".
Federico Sturzenegger en X:
La gran clave de esta revolución de precios radica en la determinación del gobierno nacional para desmantelar los privilegios corporativos que asfixiaban a los consumidores. La medida estrella consistió en la flexibilización de la histórica y obsoleta barrera sanitaria del río Colorado.
A través de la resolución 460/25 dictada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), se habilitó formalmente el ingreso de asado con hueso desde las regiones productoras ubicadas al norte del país hacia el mercado patagónico.
Durante años, esta barrera regulatoria impidió el flujo comercial con la excusa de preservar el estatus sanitario de zona libre de aftosa sin vacunación, limitando artificialmente la oferta y encareciendo de manera escandalosa el producto en Río Negro y Neuquén, a pesar de que al norte de la Patagonia sí se vacuna contra la aftosa.
Gracias a la intervención desreguladora del gobierno, nuevos frigoríficos pudieron llegar con su producto a la Patagonia, rompiendo el monopolio regional y desatando una sana competencia.
Este histórico cambio regulatorio provocó un derrumbe de precios sin precedentes en el sur de nuestra patria. De acuerdo con el último informe de la Estación Experimental Bariloche del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el precio promedio del kilo de asado en la región registró en julio un retroceso nominal del 18% respecto de junio, ubicándose en $13.490. Esto equivale a una caída real de más del 20% al ajustarse por inflación.
Carnicería argentina
En dólares, el kilo se comercializó a un promedio de 8,9 dólares, marcando el segundo registro más bajo de la última década en la Patagonia.
El desglose territorial detallado por el INTA evidencia que el impacto de la libertad de mercado benefició de manera contundente a las siguientes zonas particulares:
En el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, la zona con el retroceso más marcado, el promedio del asado se situó en $13.490 por kilo.
En Neuquén capital y en la zona cordillerana de Río Negro, el promedio del asado con hueso se ubicó en $16.490.
En el Valle Inferior, la Comarca y Viedma-Patagones, el precio de referencia también se posicionó en $16.490.
En Chubut, el promedio del corte de asado se alineó igualmente en $16.490.
En Santa Cruz, la variación fue menor, alcanzando el asado los $17.490.
Esta masiva afluencia de oferta pulverizó la histórica brecha de precios que castigaba a los habitantes del sur de la barrera. Anteriormente, el asado era sustancialmente más barato al norte del río Colorado, pero hoy un habitante de La Pampa llega a pagar entre $18.000 y $19.000 el kilo en carnicerías tradicionales (pese a ofertas específicas en supermercados que oscilan entre $12.500 y $16.400), demostrando que la brecha que perjudicaba a los patagónicos prácticamente ha desaparecido gracias al libre comercio.
Carne argentina
Como era previsible, los sectores corporativos acostumbrados a cazar en el zoológico alzaron su voz contra la libertad de los ciudadanos.
Los productores ganaderos patagónicos criticaron duramente la habilitación de la carne del norte, advirtiendo con un discurso proteccionista que la medida implica “un retroceso que pone en riesgo la sanidad animal, el trabajo productivo y la proyección internacional de toda la región”.
Sin embargo, la realidad de los datos sepulta la retórica del miedo: la apertura regulatoria de la gestión de Federico Sturzenegger incrementó de forma inmediata la competencia entre proveedores y generó una recomposición de los canales de abastecimiento que beneficia al consumidor, lográndose este hito incluso en un contexto de producción ganadera nacional y regional relativamente baja. La gestión de Javier Milei demuestra con hechos y números indiscutibles que el único camino para la prosperidad del pueblo es la destrucción de las trabas estatales y el triunfo de la libertad