El boliviano fue detenido por la Policía en Retiro cuando intentaba escapar. Llevaba más de 230 dosis de marihuana y cocaína listas para su comercialización.
Bajo la gestión de Javier Milei que prioriza la seguridad de los ciudadanos de bien y el cumplimiento irrestricto de la norma, se terminó la impunidad para losdelincuentes que pretenden convertir los barrios porteños en sus feudos de ilegalidad. En el marco de un operativo de saturación y control exhaustivo, la Policía asestó un nuevo golpe al narcotráfico en el corazón del barrio porteño de Retiro.
La intervención, que responde a la firme decisión política de limpiar los barrios de las mafias que los oprimen, resultó en la captura de un boliviano que utilizaba la fachada de un repartidor para distribuir drogas entre los vecinos de la Villa 31.
La bicicleta del boliviano
El procedimiento tuvo lugar específicamente sobre la calle Aymara al 1000, donde el personal de la División Táctica de Pacificación del Barrio 31 realizaba tareas de prevención.
Allí, los efectivos detectaron a un individuo en bicicleta con una actitud sospechosa, quien, al percatarse de la presencia policial, intentó eludir la autoridad emprendiendo una fuga que resultó infructuosa gracias al rápido accionar de los agentes.
Al momento de ser interceptado y requisado frente a testigos, se confirmó la calaña del delincuente: un hombre de 29 años de nacionalidad boliviana que ya contaba con un frondoso prontuario por vender y tener drogas con registros en los años 2020, 2021 y apenas hace meses en 2026.
La reincidencia de estos sujetos extranjeros evidencia la necesidad de profundizar las políticas de seguridad y control migratorio que impulsa el oficialismo.
71 envoltorios de marihuana y 165 dosis de cocaína
Entre las pertenencias del detenido, las fuerzas de seguridad incautaron un cargamento letal fraccionado y listo para la venta:
71 envoltorios de marihuana, con un peso total de 327 gramos.
165 dosis de cocaína, equivalentes a 85 gramos.
En total, se retiraron de la calle más de 230 dosis de droga y un peso acumulado de 412 gramos de estupefacientes.
Además del cargamento, la policía secuestró el teléfono celular y la bicicleta utilizada para el ilícito. La causa quedó radicada en la Unidad de Flagrancia Este, bajo la tutela de Santiago Almeyda, quien dispuso la inmediata detención del imputado y las actuaciones judiciales pertinentes por infracción a la Ley 23.737.
Este arresto no es un hecho aislado, sino parte de una embestida sistemática contra el crimen trasnacional. Cabe recordar que recientemente la Policía de la Ciudad también detuvo a dos ciudadanos peruanos en San Cristóbal con 1,05 kilos de cocaína en un taxi apócrifo, y desmanteló un búnker en Villa Lugano manejado por tres mujeres, entre ellas una de nacionalidad chilena, donde se halló más de medio millón de pesos, dólares y diversas sustancias como pasta base y Tusi. Los datos son contundentes: la delincuencia extranjera encuentra hoy una barrera infranqueable en un Estado que ha decidido volver a proteger a sus ciudadanos.