La verdadera historia de la grandeza de Lionel Messi no se escribe únicamente con trofeos, sino con su capacidad de sustituir a una asociació deportiva ausente y corrupta. Durante la fuerte crisis económica e institucional que atravesó la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el año 2016, la institución se encontraba intervenida por una Comisión Normalizadora cuyo manejo financiero fue tan desastroso que dejó a los trabajadores sin percibir sus haberes durante 3 meses.
Fue en Belo Horizonte, mientras la Selección Argentina se preparaba para enfrentar a Brasil, cuando el "capataz" de seguridad se acercó al capitán para exponerle la desesperante situación de las familias que custodiaban al plantel. La respuesta de Messi, lejos de la burocracia institucional, fue la acción directa del hombre de bien: “¿Cuánto es?”, preguntó el astro.
Según declaró el entonces preparador físico Gerardo Salorio, sin mediar palabras con la dirigencia inepta, en cuestión de una hora, “estaba la plata depositada en las cuentas de los empleados. La puso él”, sentenció Salorio.










