En 1973 advirtió sobre la descapitalización del sistema y el uso político de las cajas, lo que hizo Cristina Kirchner años después.
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En un discurso por cadena nacional realizado en 1973, el entonces presidente Juan Domingo Perón cuestionó con dureza el uso discrecional de los fondos de jubilaciones por parte del Estado, al que calificó directamente como “un robo” y “un asalto”.
Las declaraciones se dieron durante su tercera presidencia, en un contexto en el que analizaba la evolución del sistema previsional tras su derrocamiento en 1955.
En ese marco, Perón rechazó el modelo estatal de administración de los recursos jubilatorios y advirtió sobre los riesgos de utilizar esos fondos para otros fines, tal como hizo la corrupta y condenada Cristina Kirchner con los fondos del ANSES en su gobierno.
“No quisimos hacer un sistema previsional estatal, porque yo conocía que estos servicios no suelen ser ni eficaces ni seguros, dejando al Estado libre de una obligación que siempre cumple mal”, afirmó.
El expresidente fue más allá y apuntó directamente contra la utilización de los aportes de los trabajadores para cubrir el gasto del Estado.
“Bien, señores, ¿qué pasó después? En 1956 el Estado, acuciado quizá por las necesidades, echó mano a los capitales acumulados por las cajas. Es decir, se apropió de eso. Para mí eso es simplemente un robo, porque no era plata del Estado esa; era plata de la gente que había formado esas sociedades y esas organizaciones”, sostuvo.
En el mismo discurso, Perón también denunció la descapitalización del sistema previsional como consecuencia de estas prácticas. “Claro que lo descapitalizaron. Se sacaron 65.000 millones para auxiliar a otros que no tenían nada que ver con las cajas de jubilaciones y pensiones. Es decir, señores, se las asaltó. Fue un asalto. Entonces naturalmente que después de ese asalto, los pobres jubilados comenzaron a sufrir las consecuencias”, expresó.
Cristina Kirchner.
Las afirmaciones del líder histórico del peronismo cobran relevancia en el debate actual sobre el uso de los fondos previsionales en la Argentina, especialmente tras medidas adoptadas durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando se estatizó el sistema de jubilaciones privadas y los recursos pasaron a ser administrados por la ANSES.
Durante su mandato, los fondos jubilatorios fueron utilizados para financiar gasto público y sostener distintas políticas estatales, como subsidios u obras públicas, lo que perjudicó gravemente la sustentabilidad del sistema y la pérdida de poder adquisitivo de los jubilados.
En ese contexto, el discurso de Perón de 1973 contrasta fuertemente con las políticas del kirchnerismo y el uso de la caja de los jubilados para cubrir necesidades fiscales del Estado.
Según sus propias palabras, ese mecanismo implicaba apropiarse de recursos que pertenecían a los trabajadores, con consecuencias negativas para el sistema previsional.