Este martes, el dictador socialista de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue el primero en dirigirse a la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Lula aprovechó el escenario para hacer un nuevo acto de populismo barato, mandando un mensaje sobre el "desafío global del cambio climático". Asimismo, el dictador hizo un llamado a "defender la democracia" y "combatir las desigualdades y el hambre en el mundo".
En su intervención inicial, el mandatario brasileño se puso del lado de su aliado, el terrorismo islámico, y se refirió a la guerra en Gaza, lanzando una dura crítica a la ofensiva de Israel, que, según sus palabras, se transformó en una "venganza" que dejó más de 40.000 muertos.
"Estamos presenciando una de las mayores crisis humanitarias recientes en Gaza y Cisjordania, que ahora amenaza con extenderse al Líbano. Lo que empezó como un ataque terrorista de extremistas contra civiles inocentes en Israel, ha derivado en el castigo colectivo del pueblo palestino", manifestó el dictador, quien pide un alto al fuego para salvar a Hamas.












