La sexta audiencia del juicio por la causa Cuadernos dejó una de las confesiones más fuertes contra el corazón del kirchnerismo. En plena lectura de las declaraciones de los imputados colaboradores, apareció el testimonio de Héctor Zabaleta, histórico directivo de Techint y hoy arrepentido, que vinculó de manera directa al propio Néstor Kirchner con pedidos de dinero para la adjudicación de la obra pública.
Según el relato leído en la audiencia, Roberto Baratta, entonces número dos del Ministerio de Planificación Federal, se le presentó como “vice ministro de De Vido”, le informó que había hablado con Luis Betnaza, director institucional del grupo Techint, y que este le había facilitado su número de teléfono. En esa charla, Baratta fue al punto: dijo que “tenía que dar unos dólares”. Zabaleta respondió que no contaba con liquidez en moneda extranjera y que, en todo caso, podía aportar pesos, algo que luego verificó con Betnaza antes de avanzar.

El tramo más explosivo de su declaración llegó después. Zabaleta aclaró que, en ese momento, Techint “no tenía ninguna obra pública” y que incluso se había retirado de la concesión de la ruta 7 porque Néstor Kirchner les pedía dinero. Es decir, un exdirector de Administración de uno de los mayores grupos económicos del país afirmando que la compañía dejó una concesión vial por exigencias de dinero por el entonces presidente.
Luego de ese retiro, empezaron las entregas. El arrepentido relató que Baratta fue personalmente a buscar el dinero y que aquella primera vez se trató del “bulto más grande” de todas las entregas, que calculó en unos dos millones de pesos. El efectivo viajó en un bolso de viaje provisto por la propia empresa, que Baratta tomó y dejó en el piso del asiento trasero del Toyota Corolla en el que se movía, siempre con chofer.









