En un giro histórico que devuelve a la Argentina al lugar de privilegio que nunca debió perder, el Gobierno del Presidente Javier Milei ha consolidado una “alianza estratégica” con los Estados Unidos para recuperar el control absoluto del Atlántico Sur. Este pacto de hierro, nacido de la sintonía ideológica entre la libertad y el orden, pone fin a décadas de desidia y entrega soberana, permitiendo que la Armada Argentina cuente con herramientas de última generación para vigilar nuestra Zona Económica Exclusiva y expulsar a los piratas que amenazan nuestros recursos. Bajo el liderazgo de Milei y el respaldo de la administración de Donald Trump, el país se posiciona nuevamente como el aliado más confiable de la potencia del norte en la región.
El programa, que tendrá una duración de cinco años, se enmarca en la Sección 333 del Departamento de Defensa de Estados Unidos, un mecanismo destinado a equipar a fuerzas armadas aliadas frente a desafíos de seguridad compartidos. El núcleo de este despliegue de poder es la llegada de dos aeronaves Textron B-360ER MPA, auténticas fortalezas volantes desarrolladas sobre la estructura Beechcraft King Air 360ER.

Estos aviones están dotados de tecnología ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance) para tareas avanzadas de inteligencia y monitoreo. La primera de estas unidades aterrizará en suelo nacional en diciembre de este año, mientras que la segunda se integrará a la flota a mediados de 2027.
El equipamiento táctico es, sencillamente, abrumador para cualquier infractor. Las aeronaves estarán equipadas con:
Radares de búsqueda de superficie y sensores infrarrojos.
Comunicaciones satelitales y sistemas AIS para identificación automática de buques.









