La baja de retenciones al trigo y la cebada comenzará en junio, mientras que el Gobierno proyecta una reducción gradual para la soja entre 2027 y 2028, en un contexto de superávit fiscal, suba de acciones argentinas y fuerte respaldo de los mercados internacionales.
La Argentinaasiste a un cambio de paradigma total bajo la conducción del presidente Javier Milei, quien ha decidido desmantelar la estructura de expoliación que durante décadas asfixió a quienes producen la riqueza del país. En el marco de la celebración del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el mandatario envió una señal contundente al mercado global: el tiempo del Estado como enemigo del campo ha terminado.
Este anuncio no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un ordenamiento macroeconómico sin precedentes que ha permitido al Banco Central alcanzar 92 jornadas consecutivas de compras de divisas, sumando recientemente otros USD 145 millones y acercándose al 90% de la meta anual de acumulación de reservas.
En una decisión que impactará de forma inmediata en la competitividad de las exportaciones, el jefe de Estado confirmó que el esquema de derechos de exportación comenzará a reducirse drásticamente. Para los cultivos de trigo y cebada, la alícuota descenderá del 7,5% al 5,5% a partir de junio de este año.
Esta medida representa una inyección de oxígeno vital para los productores, quienes finalmente ven cómo el superávit fiscal —logrado con un esfuerzo heroico por parte de la administración nacional— se traduce en una menor presión tributaria sobre sus hombros.
Milei en la Bolsa de Cereales
El plan de liberación económica de Javier Milei contempla una hoja de ruta aún más ambiciosa para la soja, el corazón de las divisas argentinas. El Presidente detalló que, a partir de enero de 2027, se iniciará un proceso de reducción gradual de las retenciones a la oleaginosa, supeditado al mantenimiento del equilibrio en las cuentas públicas. El esquema prevé bajas mensuales de entre un cuarto de punto (0,25%) y medio punto (0,5%) porcentual. Al respecto, el mandatario selló su compromiso con el sector productivo mediante una frase que ya resuena como un mandato de continuidad: “Será de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos”.
Este alivio fiscal no se detiene en las fronteras del campo. La visión sistémica del Gobierno busca reindustrializar la Argentina mediante la libertad, anunciando que se aplicarán bajas similares de retenciones para la industria automotriz, el sector de la petroquímica y la fabricación de maquinarias. Esta política de Estado coincide con un repunte real de la economía: el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) del Indec registró un crecimiento del 3,5% en marzo, con una variación interanual positiva del 5,5%.
El respaldo internacional y financiero a esta gestión es abrumador. Mientras el presidente realizaba los anuncios, las acciones argentinas en Wall Street treparon hasta un 8%, el índice S&P Merval avanzó un 3,1% y el riesgo país se desplomó hasta los 515 puntos básicos, niveles que certifican la confianza total de los inversores en el rumbo elegido. Asimismo, el FMI ha ratificado el éxito del programa económico al aprobar la última revisión y destrabar un desembolso de USD 1.000 millones, reconociendo la solidez de una gestión que mantiene el dólar mayorista estable en $1.389,50 y que no duda en atacar los problemas estructurales para devolverle a la Argentina su lugar en el mundo.