El dispositivo fue desarrollado por CITEDEF y será puesto en órbita en octubre mediante un Falcon 9, en una misión que busca ampliar las capacidades espaciales y de comunicación de la defensa argentina.
La Argentina de Javier Milei consolida un hito histórico en su defensa nacional y desarrollo espacial independiente. Los ingenieros del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF, históricamente conocido como CITEFA) han culminado con éxito el desarrollo y las pruebas del primer nanosatélite destinado al Ejército Argentino.
Este dispositivo, denominado ETNS (evaluador tecnológico satelital), aguarda su inminente lanzamiento al espacio exterior programado para fines de octubre a bordo de un cohete Falcon 9 de la célebre corporación privada SpaceX, dentro de la Misión Transponder 18.
Nanosatélite
Esta audaz iniciativa privada y estatal demuestra que, bajo el nuevo clima de época del gobierno de Javier Milei, las Fuerzas Armadas se modernizan con un enfoque ágil, pragmático y de eficiencia fiscal, lejos de los faraónicos e improductivos proyectos estatales.
Lejos del despilfarro comercial e industrial que caracterizó a las gestiones anteriores, este satélite fue diseñado bajo una premisa de estricta austeridad e innovación de mercado.
De acuerdo con el ingeniero Cristian Bruña, “no tiene sentido subir a órbita algo oneroso desde el punto de vista comercial para que esté en órbita por unos pocos años. Estas tecnologías de CUBESAT emplean componentes COTS que se encuentran habitualmente en los comercios de electrónica”.
El ETNS no es simplemente un artefacto en el espacio; es definido por sus creadores como un demostrador tecnológico clave. El objetivo central consiste en ratificar que la Argentina posee las capacidades soberanas para diseñar, construir, integrar y operar sistemas espaciales propios, estableciendo los cimientos de futuros desarrollos de uso dual (civil y militar) para las Fuerzas Armadas sin comprometer las arcas públicas.
El proyecto, que logró sobrevivir a la burocracia estatal desde su inicio en 2016 bajo el Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa (PIDDEF) del Ministerio de Defensa, se gestó de forma totalmente independiente a las directrices de la tradicional corporación estatal CONAE, la cual coordinaba paralelamente el plan espacial 2021-2023.
El impulso definitivo del proyecto ocurrió gracias a un acuerdo de financiamiento directo con el Ejército Argentino. El ingeniero Carlos Longo relata cómo, tras un intervalo obligado por la pandemia, la Fuerza conoció el proyecto y “estuvo de acuerdo en financiar el lanzamiento”.
En este sentido, la Dirección General de Comunicaciones, Informática y Ciberdefensa del Ejército intervino y financió la última etapa de la iniciativa.
Para colocar la carga en órbita, se contrató de forma pragmática a una firma especializada radicada en España, proveedora de un deployer (contenedor para satélites del estándar CubeSat de 10 por 10 centímetros) que reservó el lugar en el vector Falcon 9 de SpaceX.
La misión engloba una serie de subsistemas que reflejan una constelación de disciplinas científicas avanzadas que convergen en CITEDEF: electrónica, algoritmos y software. El ingeniero Alejandro Turel detalla que el programa general comprende:
Nanosatélite
Una estación terrena de comunicación propia.
Un sofisticado sistema de enlace por láser.
Un GPS liberado capaz de operar a alturas y temperaturas extremas.
El nanosatélite en sí mismo (obra del ingeniero Carlos Longo).
Un desarrollo de antenas realizado en conjunto con la Universidad de Palermo y COPITEC.
Asimismo, el dispositivo orbitará en una LEO (Low Earth Orbit u órbita baja) a una altitud de entre 500 y 600 kilómetros. Su avanzado diseño CubeSat le permite detectar si sufre tumbos bruscos o suaves para corregir su actitud y estabilizarse, manteniendo sus antenas enfocadas rígidamente hacia el suelo.
En el apartado energético, el satélite dispone de una batería interna que se recarga mediante paneles solares de alta eficiencia, asistidos en su diseño por los creadores de los paneles de la misión Atenea.
Las celdas solares, desarrolladas en colaboración con expertos de la Comisión Nacional de Energía Atómica, incorporan múltiples capas capaces de absorber la radiación no visible (ultravioleta e infrarroja), logrando una soberbia eficiencia energética cercana al 30%, casi el doble del 16% o 17% que ofrecen los paneles convencionales domésticos.
En materia de comunicaciones, el satélite completa una órbita terrestre cada 90 minutos. Sin embargo, la ventana de comunicación directa con la estación terrena nacional se reduce a breves intervalos de unos 13 minutos por pasada, que ocurren de dos a tres veces al día.
Para sortear esta restricción física, el proyecto emplea una red colaborativa global denominada SatNOGS, permitiendo la recopilación de datos de telemetría a través de estaciones distribuidas por todo el globo. Asimismo, el Ejército Argentino ostenta la capacidad de aplicar encriptación cuántica o cifrar los mensajes emitidos por el nanosatélite, garantizando la estricta confidencialidad militar de los datos transmitidos.
Citedef
Los científicos de CITEDEF enfrentaron el reto de capacitarse en un área previamente ajena para la institución, priorizando siempre la confiabilidad del sistema por sobre la sofisticación innecesaria.
“La misión es modesta porque siempre se buscó comprobar el sistema y dominar la tecnología para, luego, ir a desarrollos más concretos”, afirma el ingeniero Carlos Longo.
No obstante, los riesgos de la aventura espacial no se ocultan. El experto Cristian Arrieta advierte que “Poner un objeto en el espacio es difícil. El riesgo es permanente”, añadiendo con firmeza que “Todo el esfuerzo tiene sentido en la medida que siga. Tiene que haber transferencia de conocimiento. En eso estamos también”.
Este proyecto científico marca el inicio de una nueva era de soberanía y eficiencia tecnológica en defensa. En palabras del ingeniero Alejandro Turel, “Este es el kilómetro cero del desarrollo. De aquí en más se va a empezar a abrir todo”, con miras a transferir este valioso know-how al resto de las Fuerzas Armadas para capitalizarlo en necesidades concretas de comunicación estratégica.