En un giro copernicano que marca el fin de la hegemonía estatal ineficiente, el Gobierno de Javier Milei ha sellado un acuerdo estratégico que posiciona a la Argentina nuevamente en la senda del progreso técnico y la libertad económica. A través de una gestión articulada por el Ministerio de Economía, se confirmó la llegada de capitales estadounidenses para desarrollar el primer reactor nuclear modular pequeño del mundo en el predio de Atucha, en la localidad de Lima, partido de Zárate.
Este hito fue celebrado por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, quien a través de su cuenta en la red social X calificó el anuncio como una gran noticia para el sector nuclear argentino.

El funcionario, que participó de la reunión clave junto al ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, y el CEO de Meitner Energy, Teófilo Lacroze, subrayó que este proyecto es la “expresión más nítida” del nuevo paradigma oficial: “Es exactamente el modelo que venimos impulsando: el Estado genera las condiciones y garantiza la previsibilidad, y el sector privado invierte el capital asumiendo el riesgo”.
El proyecto consiste en la construcción del ACR-300, un reactor SMR de Generación III+ con tecnología PWR y una potencia de 300 MWe. La obra, que demandará una inversión de USD 1.200 millones financiada íntegramente por privados, creará 2.000 puestos de trabajo directos durante sus cinco años de construcción y posterior operación.
Detrás de este desembolso se encuentra el Grupo Ansari, liderado por el magnate Hamid Ansari, un visionario radicado en Estados Unidos conocido por haber financiado los inicios de Elon Musk en SpaceX. Ansari, cautivado por el talento de la empresa rionegrina Invap, conformó la sociedad Meitner, donde el grupo inversor posee el 60% y la firma local el 40%. Según detalló Ramos Nápoli, esta asociación confirma que el capital técnico argentino, “con las condiciones correctas, se transforma en inversión, trabajo y energía limpia de base”.










