En un nuevo y alarmante acto de violencia política, un grupo de estudiantes libertarios fue brutalmente agredido durante una asamblea en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).
La agresión se produjo en el contexto de las protestas contra el veto a la Ley de Financiamiento Educativo, donde los libertarios simplemente buscaban manifestar su desacuerdo con las violentas tomas universitarias que habían sido impuestas por militantes de extrema izquierda.
Lo que debía ser un espacio de diálogo y debate se transformó rápidamente en una escena de violencia, exponiendo una vez más la intolerancia de la izquierda para aceptar opiniones disidentes.
Los militantes libertarios se presentaron en la asamblea con la intención de expresar su postura en contra de las tomas, una medida perjudicial para el desarrollo académico y que afecta a miles de estudiantes que no comparten la ideología de los grupos de izquierda.
Sin embargo, al intentar tomar la palabra con un megáfono, fueron recibidos con gritos de "¡Fuera fachos!" y una hostilidad creciente por parte de los izquierdistas y grupos como Franja Morada.
Lo que debería haber sido una discusión pacífica se volvió violenta cuando estos sectores decidieron censurar a los libertarios, en lugar de permitirles ejercer su derecho legítimo a la palabra.
No fue sorpresa para muchos ver a la izquierda recurrir a la violencia física y verbal, una táctica cada vez más común en los ámbitos universitarios donde se busca imponer un pensamiento único.
La agresión no se limitó a insultos, ya que los libertarios fueron empujados y brutalmente golpeados por los militantes izquierdistas que, bajo el disfraz de la "defensa de la educación pública", se sienten con el derecho de silenciar a quienes piensan diferente.








