Sur Finanzas SP nació en 2020. Era una firma pequeña, con sede en Adrogué, fundada por Ariel Vallejo. En pocos años, la empresa se convirtió en un imán de dinero y movió más de un billón de pesos en depósitos, plazos fijos, operaciones en dólares y transferencias virtuales.

El crecimiento fue tan vertiginoso como inexplicable. La Justicia y la DGI detectaron que Sur Finanzas abrió 74 cuentas bancarias en entidades de todo el país. También creó subsidiarias con los mismos accionistas y movimientos millonarios.
La pregunta que guía todas las causas es simple: ¿de dónde salió el dinero?
Vínculos con el fútbol y la política
La figura de Ariel Vallejo no era desconocida. Él mismo reconoció en una entrevista que tenía “una relación muy linda con el Chiqui Tapia”, presidente de la AFA. También dijo que le había prestado dinero a clubes y que era sponsor de Barracas Central.
En esa misma nota, Vallejo sumó contactos políticos. “Conozco a Insaurralde porque es fan de Banfield”, afirmó. Aseguró además que también patrocinaba a Banfield y que su círculo incluía a funcionarios de Lomas de Zamora.

Los vínculos se transformaron en hipótesis. Investigadores creen que Sur Finanzas pudo haber sido usada para financiar clubes cercanos a Tapia y para movimientos de dinero opaco relacionados con sectores del poder local.
El origen sospechoso de los fondos
La DGI presentó una denuncia global que apunta a algo central: una parte sustancial del dinero manejado por Sur Finanzas no tiene justificación económica. Muchos de los supuestos “inversores” eran monotributistas. Algunos de ellos vivían en casas precarias, pero manejaban cifras propias de magnates.








