Mientras gran parte de la Argentina comienza a mostrar señales concretas de recuperación económica, la provincia de Buenos Aires vuelve a quedar en el centro de las críticas por ir en dirección opuesta al resto del país. El último informe del INDEC confirmó que la actividad económica creció 5,5% interanual en marzo y registró una fuerte suba mensual del 3,5%, impulsada por la recuperación de sectores clave como la industria, el agro, la minería y la construcción.
En medio de ese escenario, Axel Kicillof decidió profundizar su enfrentamiento con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una de las principales apuestas del Gobierno de Javier Milei para atraer capitales y reactivar la economía. Mientras distintas provincias avanzan para captar inversiones y sumarse al nuevo ciclo de crecimiento, Buenos Aires permanece rezagada, con mayor presión impositiva, trabas burocráticas y un modelo económico que cada vez muestra más señales de agotamiento.











