La medida busca reordenar funciones del organismo y concentrarlo en áreas consideradas estratégicas.
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El Gobierno nacional explicó los motivos detrás de la Resolución 42/2026 del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que dispuso la baja de cerca de 1.000 servicios técnicos que el organismo realizaba. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, detalló por qué se avanzó con el recorte: no se trata de un cierre del instituto, sino de una reestructuración para eliminar prestaciones sin demanda real o que ya podían resolverse en el sector privado.
El eje de la decisión, explicaron desde el Gobierno, pasa por ordenar el uso de recursos y evitar superposiciones. Durante años, el INTI sostuvo servicios que, en muchos casos, el mercado ya estaba en condiciones de ofrecer. Bajo esa lógica, la intervención estatal no solo dejaba de ser necesaria, sino que además terminaba desplazando a potenciales competidores privados.
El ministro desmintió que la entidad vaya a ser eliminada.
En ese marco, Sturzenegger sostuvo que los servicios desmantelados funcionaban, en los hechos, como subsidios encubiertos financiados por todos los contribuyentes. Es decir, prestaciones ofrecidas a precios artificialmente bajos que implicaban que el costo real lo absorbiera el Estado. La medida apunta a corregir esa distorsión y devolver esas actividades al ámbito privado.
El Gobierno también pone el foco en el impacto que este esquema tenía sobre la dinámica productiva. Con un Estado ofreciendo ensayos, certificaciones o controles a valores subsidiados, el desarrollo de proveedores privados quedaba limitado. El resultado era un sistema menos competitivo, con menos opciones y mayor dependencia de un organismo público.
La resolución establece que la baja de estos servicios rige desde su publicación, aunque se respetarán los compromisos ya asumidos. Además, se prevé una transición para cerrar esas prestaciones sin afectar procesos en curso y preservar aquellas capacidades que se consideren estratégicas dentro del instituto.
Javier Milei junto a Federico Sturzenegger.
El Gobierno hizo enfásis al remarcar que no está eliminando el INTI, sino redefiniendo su rol. La idea es concentrarlo en funciones clave y quitarle aquellas tareas impropias, redundantes o sostenidas por un capitalismo de amigos encubierto.
El objetivo es el mismo que ha distinguido a la gestión liberal en todo ámbito: bajar costos, eliminar trabas y permitir que la industria crezca sin interferencias, con más competencia, más inversión y un Estado que deje de obstaculizar al sector productivo.