A partir de ahora, se permitirá la importación de sillas de ruedas, andadores, bastones, tensiómetros y otros productos médicos para uso personal sin necesidad de intervención de la ANMAT ni de una receta médica. Esta disposición del Gobierno de Javier Milei apunta a facilitar el acceso y disminuir los trámites burocráticos para quienes requieren estos elementos de salud.
Anteriormente, el proceso era complejo para cualquier persona que intentara adquirir por primera vez, o reemplazar, por ejemplo, una silla de ruedas. Comprar estos productos del exterior se transformaba en un camino lleno de trabas burocráticas.
Primero se exigía una prescripción médica. Luego, era necesario obtener dos autorizaciones previas. Además, se tenía que presentar una descripción técnica detallada: marca, modelo, país de origen, manual traducido, entre otros requisitos. Todo eso, solo para que una silla de ruedas simple (sin motor ni accesorios) pudiera ingresar por Aduana.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) resolverá, tras la publicación en el Boletín Oficial prevista para los próximos días, eliminar las exigencias que hasta ahora estaban bajo su competencia respecto a la importación de distintos productos médicos de uso particular.
La normativa abarca elementos como sillas de ruedas manuales, muletas, tensiómetros, estetoscopios, bastones, cintas kinesiológicas, almohadillas térmicas eléctricas, andadores, coderas, rodilleras, muñequeras, bandas elásticas, nebulizadores, entre otros dispositivos.
Desde el organismo explicaron que ya no será obligatorio presentar una receta médica ni cumplir con gestiones específicas ante la ANMAT para importar este tipo de productos desde el extranjero. Las personas interesadas podrán comprarlos como cualquier otro artículo, cumpliendo únicamente con los requisitos aduaneros habituales.
Esta disposición responde a las pautas establecidas por el Ministerio de Salud de la Nación, cuyo objetivo es “brindar mayor celeridad a los ciudadanos para el acceso a productos” y permitir que la ANMAT enfoque sus tareas en el control y seguimiento de innovaciones sanitarias más complejas.









