El gobierno de Axel Kicillof volvió a marcar distancia con el reclamo de eliminar las retenciones al campo y puso sobre la mesa una vieja receta del intervencionismo argentino. El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, propuso avanzar hacia un esquema de derechos de exportación segmentados para pequeños y medianos productores.
La propuesta fue realizada durante su paso por Rosario, donde el funcionario participó de la asamblea anual de Agricultores Federados Argentinos. Allí defendió la "necesidad" de diferenciar la carga tributaria según la escala productiva, en línea con el viejo planteo que la Federación Agraria impulsó en 2008 durante el conflicto del campo.
El ministro keynesiano participó de una conferencia en Rosario.
“Las retenciones tienen que estar bien diferenciadas, segmentadas. Un productor más chico tiene que terminar pagando proporcionalmente menos que uno grande”, sostuvo Rodríguez, al plantear que no todos los productores deberían afrontar el mismo peso impositivo y proponer un principio de desigualdad ante la ley.
Mientras distintos sectores productivos y gobernadores de la Región Centro vienen reclamando avanzar hacia la eliminación de las retenciones, el kicillofismo evita acompañar una baja estructural del impuesto y prefiere discutir nuevas formas de confiscación.
Rodríguez argumentó que la rentabilidad del agro no depende únicamente de los derechos de exportación, sino también de los precios internacionales, el costo de los insumos, el tipo de cambio, las tasas de interés, el combustible y el resto de la estructura tributaria. Como ejemplo, señaló que una reducción de dos puntos en las retenciones al trigo puede quedar neutralizada si el combustible aumenta más de 25%.
El funcionario también recordó el impacto de la sequía de 2023, que generó pérdidas superiores a los 20.000 millones de dólares, y contrastó ese escenario con la recuperación productiva registrada durante 2024 y 2025: porque al campo le va mejor con Milei, cree que puede confiscarle más dinero.
Javier Rodríguez junto al gobernador kirchnerista, Axel Kicillof.
Según Rodríguez, hablar del “campo” como un bloque homogéneo es un error, porque existen diferencias profundas entre regiones, actividades y escalas productivas. Defendió la aplicación de políticas públicas diferenciadas para pequeños, medianos y grandes establecimientos, junto con una autoridad para confiscar el fruto del trabajo de los productores.
Durante su exposición, también reivindicó el rol de las cooperativas agropecuarias subsidiadas como herramienta para impulsar la producción, generar empleo y sostener el arraigo en las localidades del interior.