"Técnicamente hablan de falso turismo", afirmó a EFE Mónica Schlotthauer, diputada de Izquierda Socialista/FIT Unidad y participante de la delegación argentina de la flotilla. La situación fue confirmada también por Lara Souza, esposa de Ávila, quien viajaba junto a él. Según relató, las autoridades migratorias permitieron el ingreso de ella y de su hija, pero frenaron al activista al detectar una advertencia en su documentación. "En la sala de inmigración la policía le dijo a Thiago que él no es bienvenido a la Argentina y que no lo dejarían entrar", explicó Souza a EFE.
Además, detalló que las autoridades le informaron que existía "una alerta" sobre su pasaporte. Tras el episodio, la delegación local de la Global Sumud Flotilla decidió postergar el anuncio oficial de su participación en el convoy que planea viajar al enclave palestino. A través de un comunicado, la organización aseguró que sus actividades continuarán pese a la decisión adoptada por las autoridades argentinas.











