En un marcado gesto en defensa de la soberanía nacional y de rechazo a eventuales imposiciones de organismos supranacionales, el Gobierno de Javier Milei decidió no adherir al nuevo Acuerdo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre pandemias, adoptado esta semana en la 78.ª Asamblea Mundial de la Salud.
Esta postura, sostenida por el presidente Javier Milei y su equipo de gobierno, representa una señal clara de compromiso con la independencia y la libertad individual de los argentinos, en contraposición a las medidas autoritarias que marcaron los tiempos de la pandemia del COVID-19.
Además, el rechazo de este acuerdo es posible gracias a que el Gobierno de Milei ordenó a principios de este año que la Argentina se retire de la Organización Mundial de la Salud, una medida que también había tomado el presidente estadounidense, Donald Trump, con su país. De esta manera, ambos países tienen una mayor autonomía para tomar medidas sanitarias sin ser rehenes de una organización internacional.

Mientras 124 países votaron a favor del acuerdo, que busca establecer un marco internacional para actuar frente a futuras pandemias, implementando peligrosas cuarentenas en los países firmantes, Argentina se mantuvo al margen, dejando en claro que no está dispuesta a delegar decisiones críticas de salud pública a organismos internacionales.
La negativa del Gobierno de Milei se basa en una evaluación realista y firme sobre los riesgos de permitir que tratados multilaterales condicionen las decisiones internas de un país soberano, especialmente en lo que refiere a cuarentenas, restricciones de circulación, mandatos sanitarios y vacunación obligatoria.









