Incentivos concretos y oportunidades para la industria
El régimen industrial ofrece estabilidad fiscal por 10 años a empresas que inviertan en tecnología, equipamiento, maquinaria o infraestructura desde 2024 en adelante. Las reducciones escalonadas van del 40 al 15 por ciento según la duración, con beneficios mayores para quienes comiencen nuevas actividades. La medida apunta a revertir décadas de dependencia de impuestos altos que frenaban la inversión y permitir un crecimiento industrial sostenido y previsible.
Las inversiones mínimas varían por tamaño, desde 5.000 UEM en microempresas hasta 476.000 UEM en grandes, con plus por inversión en renovables. Este diseño busca garantizar que los incentivos realmente impulsen la actividad económica productiva y no se diluyan en estructuras administrativas innecesarias. La estrategia pretende generar empleo y aumentar la competitividad, con reglas claras y previsibilidad para quienes apuestan a Córdoba a largo plazo.
Los beneficios contemplan además reducciones especiales en contribuciones comerciales, industriales y de servicios, con escalonamiento anual que asegura continuidad y permite planificar inversiones a mediano y largo plazo. La combinación de estabilidad fiscal y estímulos ambientales representa un cambio profundo respecto a políticas previas. Antes, los recursos se destinaban a sostener una planta municipal sobredimensionada y sin impacto directo en el crecimiento económico de la ciudad.













