En medio del debate por el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada impulsado por el Gobierno de Javier Milei, y la fuerte campaña anti-Argentina, el investigador del CONICETMatías Oberlín Molina salió a criticar la iniciativa con mentiras y desinformación para intentar generar alarma en la población.
La propuesta oficial tiene como objetivo central modificar normas vinculadas a tierras rurales, expropiaciones y uso del suelo, con el fin de eliminar trabas burocráticas y brindar seguridad jurídica absoluta a los propietarios.
Se trata de una herramienta clave para atraer inversiones extranjeras y posicionar a la Argentina como un destino confiable en el mundo, en línea con los estándares internacionales.
Matías Oberlín Molina.
En este contexto, los límites establecidos por la anterior Ley de Tierras representaban un freno ideológico que alejaba a grandes inversores globales. La nueva iniciativa busca revertir ese escenario mediante reglas claras y previsibles, siguiendo el ejemplo de numerosas economías desarrolladas.
Las mentiras de Oberlín
Sin embargo, Oberlín cuestionó duramente la iniciativa y afirmó que el nombre de la ley es un eufemismo o “nombre de fantasía”, en una crítica infundada frente a los objetivos explícitos del proyecto.
En esa línea, sostuvo: “Es una ley a medida de estos grandes capitales que vienen a convertirnos en un enclave colonial”, instalando la idea de un supuesto “plan de entrega” que, según él, no se corresponde con la realidad de la normativa.
El investigador también intentó generar alarma, afirmando que "si se habilita la extranjerización de tierras en zonas de frontera, se habilita que ingresen capitales cuyo origen puede desconocerse", y agregó que "se abre una puerta muy peligrosa para el futuro y se erosiona la soberanía nacional”.
El presidente Javier Milei.
La realidad del proyecto de Milei
Sin embargo, la realidad es que ley mantiene controles estrictos y no elimina las capacidades del Estado para supervisar, investigar y actuar ante posibles irregularidades o delitos.
Además, los inversores extranjeros no “se llevan” la tierra, sino que se les a la posibilidad de invertir miles o millones de dólares para el desarrollo de infraestructura, incorporación de tecnología y generación de empleo.
Asimismo, la eliminación de burocracia e impedimentos ideológicos permitirá consolidar un flujo de inversiones de largo plazo, fortaleciendo el crecimiento económico del país.
El proyecto también establece que se mantienen prohibiciones estrictas para la compra de tierras por parte de Estados extranjeros y preserva controles de seguridad en zonas de frontera, por lo que el control estratégico del territorio permanece bajo resguardo nacional.
El cruce vuelve a poner en debate el repudiable rol de ciertos sectores académicos sobre los proyectos del oficialismo, en un contexto donde el país enfrenta una fuerte campaña de odio impulsada desde el exterior, y con noticias falsas que buscan atacar al Gobierno de Milei.