Sin embargo, la Provincia de Buenos Aires confirmó que no incorporará los cambios y que seguirá exigiendo obleas emitidas bajo su propio sistema. En la práctica, esto significa que un bonaerense no podrá aprovechar la nueva competencia nacional si la jurisdicción mantiene su negativa a adherir.
El ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, cuestionó la reforma y sostuvo que el debate no debería centrarse en el supuesto fin de un monopolio, sino en cómo garantizar controles rigurosos y confiables. También declaró que, si el Estado relaja los controles, puede poner en "riesgo" la seguridad vial.













