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En ese esquema, la capacidad técnica específica recaería principalmente en Ranken, una compañía china controlada por la provincia de Shandong cuyos proyectos se desarrollaron exclusivamente en ese país. Por su parte, CITIC Construction, también de origen chino y de propiedad estatal, aportaría principalmente respaldo financiero.
El historial de CITIC también presenta cuestionamientos: la compañía fue mencionada en una investigación por corrupción durante 2024, en la que estuvo involucrado su vicepresidente.
La construcción de la nueva Línea F del subte de Buenos Aires entra en una etapa decisiva, y el Gobierno de Jorge Macri deberá definir quién ejecutará una de las obras de infraestructura más importantes para la Ciudad, en una licitación en la que la capacidad técnica, la experiencia y los antecedentes de los competidores serán determinantes.
Entre los aspirantes se encuentra el consorcio integrado por CITIC y Ranken, junto con las empresas argentinas Supercemento, Panedile y Eleprint.
Sin embargo, la experiencia del grupo en obras de subterráneos en el país y los antecedentes de proyectos ejecutados en otros mercados generan grandes interrogantes sobre su verdadera capacidad para llevar adelante una obra de esta magnitud.
Las empresas interesadas en construir la Línea F.
Las empresas involucradas
Aunque Supercemento, Panedile y Eleprint concentran la mayoría accionaria del consorcio, ninguna de las tres firmas cuenta con experiencia comprobada en la construcción de subterráneos en Argentina.
En el Gobierno porteño habrían comenzado a surgir dudas sobre la capacidad del consorcio chino-argentino para ejecutar las obras de la nueva línea. La discusión cobra relevancia por la complejidad técnica y la dimensión de una infraestructura que tendrá un papel central en la movilidad de la Ciudad.
Proyección de la Línea F.
Antecedentes regionales que generan preocupación
Uno de los casos más recientes que alimentan los cuestionamientos se encuentra en Chile. Allí, el Metro de Santiago rescindió anticipadamente un contrato vinculado con la Línea 7 tras registrar incumplimientos que incluyeron la paralización de una máquina tuneladora.
A ese antecedente se suman otros proyectos de la región que atravesaron dificultades de ejecución. En Bolivia se registraron cancelaciones contractuales vinculadas con China Railway, mientras que en Perú hubo incumplimientos relacionados con contratos millonarios desde 2018, en el marco de lo que se denominó el "club del dragón".
En Ecuador, por su parte, la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair presentó fisuras estructurales que derivaron en una disputa de alcance internacional.
Proyección de la Línea F.
Estos casos forman parte de los antecedentes que rodean el debate sobre la participación de empresas de origen chino en grandes obras de infraestructura latinoamericanas.
Una decisión clave para la gestión porteña
La resolución de la licitación está prevista para diciembre. La definición determinará qué consorcio quedará a cargo de construir la Línea F y pondrá a prueba los criterios del Gobierno porteño para seleccionar al responsable de una obra de gran impacto sobre el transporte urbano.
Además de definir el futuro de la nueva línea de subte, la adjudicación también tendrá peso en la agenda de infraestructura que Jorge Macri busca consolidar de cara a 2027.