El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó este lunes una insólita legislación que prohíbe el uso de teléfonos móviles en las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, durante las clases y los recreos.
Lula destacó que con esta medida, Brasil se suma a otros países como España y Francia que "ya han hecho lo mismo". El autoritario presidente consideró que la ley es, según él, "absolutamente necesaria" porque "el ser humano nació para vivir en comunidad" y necesita "abrazos, miradas y atención". Con estas palabras, parece que su gobierno, que al parecer se cree Dios, le debe decir a la gente cómo tiene que vivir.
El presidente brasileño también señaló que desde su llegada al poder ha dispuesto que sus ministros y otros altos funcionarios no participen en reuniones oficiales con sus teléfonos, ya que, al igual que en las escuelas, estos dispositivos "distraen" a quienes los usan.














