El presidente Javier Milei defendió el desarrollo de la inteligencia artificial y convocó a científicos, emprendedores, creadores e inversores de todo el mundo a mirar hacia la Argentina.
Durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandatario sostuvo que la tecnología puede transformar la productividad y planteó que el país buscará convertirse en un polo de desarrollo de la actividad.
La propuesta oficial contempla beneficios impositivos, un marco jurídico claro y la decisión de evitar regulaciones preventivas que limitarían la innovación.
El presidente Javier Milei.
En ese sentido, vinculó las oportunidades de la inteligencia artificial con las ventajas que ofrece la Argentina por su disponibilidad de energía, minerales críticos, alimentos y recursos humanos capacitados.
“El desarrollo de la inteligencia artificial puede multiplicar nuestra productividad en órdenes de magnitud que todavía no comprendemos”, afirmó el Presidente. Según explicó, el impacto de esta tecnología podría extenderse a sectores como la economía, la medicina, la educación y la administración pública.
Una herramienta para ampliar la productividad
Milei comparó el potencial de la inteligencia artificial con el impacto que tuvo la división del trabajo durante la Revolución Industrial. Para desarrollar su argumento, retomó la referencia del economista Adam Smith a la fábrica de alfileres y sostuvo que la IA podría generar un salto productivo de una magnitud todavía difícil de dimensionar.
El mandatario también cuestionó las críticas sobre la destrucción masiva de empleos y los escenarios distópicos asociados con los avances tecnológicos. Recordó que temores similares habían aparecido durante transformaciones anteriores y afirmó que la innovación permitió crear nuevas actividades y oportunidades laborales.
En ese marco, sostuvo que el crecimiento de la productividad no debe ser acompañado por mayores niveles de gasto público, emisión monetaria o déficits fiscales. A su vez, planteó que la expansión de la producción encontraría límites en la demanda, el financiamiento disponible y la valoración que las personas hacen de su tiempo libre.
El presidente Javier Milei.
Críticas a las regulaciones
El jefe de Estado cuestionó la posibilidad de que organismos internacionales impulsen regulaciones sobre la inteligencia artificial. Según su planteo, entregar al Estado la capacidad de regular el desarrollo de esta tecnología otorgaría a funcionarios y burócratas herramientas para restringir iniciativas privadas.
“La prudencia no significa miedo”, sostuvo Milei al referirse a los riesgos vinculados con la IA. También afirmó que, a lo largo de la historia, los temores frente a los cambios tecnológicos fueron utilizados como argumentos para limitar libertades individuales.
En contraposición, anunció que la Argentina buscará ofrecer “un marco jurídico de vanguardia”, con responsabilidad limitada para las empresas que desarrollen agentes de inteligencia artificial y beneficios fiscales para atraer proyectos vinculados con toda la cadena de valor.
El presidente Javier Milei.
Un llamado a quienes buscan desarrollar proyectos
En el tramo final de su exposición, Milei dirigió una convocatoria a científicos, emprendedores, creadores e inversores que evalúan dónde instalar sus proyectos. El Presidente los invitó a considerar las oportunidades del país y vinculó ese llamado con la tradición argentina de recibir a personas que buscan construir un nuevo futuro.
"A los hombres y mujeres libres del mundo, a los científicos, a los emprendedores, a los creadores, a quienes soñaron con una tierra donde comenzar de nuevo, les digo: miren al sur", afirmó.
Milei también ubicó el desarrollo de la inteligencia artificial dentro de una disputa geopolítica y sostuvo que Occidente debe liderar ese proceso. En esa línea, relacionó el avance tecnológico con valores como la vida, la libertad, la propiedad privada y la dignidad humana.
“La Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad” frente a la inteligencia artificial, afirmó el mandatario, quien cerró su discurso con la defensa de un país “libre, próspero, soberano”, abierto al mundo y dispuesto a atraer talento e inversiones.