El gobierno de Javier Milei asestó un golpe decisivo al narcotráfico internacional con la Operación Lusitania, un despliegue de inteligencia y cooperación que permitió secuestrar 510 kilogramos de cocaína ocultos en un torno industrial y detener a nueve integrantes de una organización criminal con ramificaciones en Argentina, Perú y España. La ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, fue la encargada de anunciar el operativo en una conferencia de prensa cargada de detalles y contundencia.
La investigación, iniciada en junio de este año, detectó que un torno industrial proveniente de Perú —cuyo peso debía ser de 3.500 kilos— figuraba en la documentación de exportación con 4.000 kilos declarados, diferencia que correspondía a los 444 ladrillos de cocaína escondidos en su interior. Tras un seguimiento minucioso y coordinado entre agencias de los tres países, la maquinaria fue inspeccionada en España, donde se descubrió el cargamento ilícito. En simultáneo, allanamientos realizados en ambos continentes permitieron secuestrar dinero, dispositivos electrónicos y documentación clave para desarticular el modus operandi criminal.












