Oscar Pérez, el policía rebelde que enfrentó al régimen de Maduro y pagó con su vida la lucha por la libertad
Esta imagen del piloto fue tomada en 2015, cuando cumplía funciones en la Policía
porRedacción
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Fue piloto, policía y rebelde. El régimen de Maduro lo acusó de terrorista, hoy Oscar Pérez es recordado como un símbolo de resistencia.
Oscar Pérez fue inspector e investigador del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). Además, piloto de helicópteros, buzo de combate, paracaidista y especialista en operaciones tácticas. Durante más de quince años formó parte de las fuerzas de seguridad del Estado venezolano, hasta que decidió romper con el sistema.
En junio de 2017, en medio de las masivas protestas contra el régimen chavista, Pérez robó un helicóptero oficial y sobrevoló Caracas. Desde el aire desplegó una pancarta con la consigna “350 Libertad”, en alusión al artículo 350 de la Constitución venezolana, que habilita la desobediencia civil frente a un gobierno tiránico.
También lanzó granadas aturdidoras y disparó balas de salva contra edificios oficiales para llamar la atención pública, sin causar víctimas. A partir de ese momento, se presentó como parte de una coalición informal de militares, policías y civiles dispuestos a enfrentar a la dictadura de Nicolás Maduro.
Oscar Pérez en julio de 2017, días después de su toma de un helicóptero de la Policía
Perseguido como “terrorista” por el régimen
El gobierno respondió calificándolo de “terrorista” y ordenó su captura nacional e internacional. Pérez pasó a la clandestinidad, desde donde difundió videos y mensajes en redes sociales. A través de ellos, llamó a la rebelión popular y denunció la corrupción dentro de las fuerzas de seguridad y del aparato estatal.
En entrevistas y mensajes privados, sostuvo que altos funcionarios protegían redes de narcotráfico y que muchas investigaciones eran deliberadamente frenadas. “Eran ellos los que traficaban drogas”, afirmó en referencia a figuras del propio gobierno.
Durante meses, Pérez se convirtió en uno de los hombres más buscados del país. Al mismo tiempo, pasó a ser un símbolo para sectores opositores que veían en él una figura de resistencia frente a un régimen que había militarizado las calles y anulado el disenso.
Pérez, piloto de aeronaves, paracaidista profesional y buzo militar. En las redes sociales se definía como un "patriota"
El operativo final y la denuncia de ejecución
El 15 de enero de 2018, fuerzas de seguridad localizaron a Pérez y a su grupo en una vivienda. Durante el operativo, transmitido parcialmente por Instagram, el propio Pérez aseguró que quería rendirse y negociar su entrega. “Nos estamos entregando”, repitió en varios videos, mientras denunciaba que las fuerzas disparaban para matarlos.
Horas después, el gobierno anunció que Pérez y seis de sus compañeros habían muerto en un supuesto "enfrentamiento". Sin embargo, versiones posteriores, fotografías de autopsias y denuncias de organismos internacionales pusieron en duda esa versión, y aseguraron que lo mataron.
Maduro utilizaba organizaciones del narcotráfico para trasladar cocaína a los Estados Unidos
ONGs calificaron el operativo como una posible ejecución extrajudicial. El cuerpo de Pérez presentó impactos de bala en la cabeza y fracturas compatibles con un uso excesivo de la fuerza.
De “terrorista” a símbolo de la libertad
Tras su muerte, el régimen intentó sepultar su figura, su cuerpo fue retenido durante días y enterrado en condiciones irregulares. Aun así, su imagen trascendió. Para muchos venezolanos, Oscar Pérez encarnó la desesperación de un país sumido en una crisis humanitaria, económica e institucional sin precedentes.
Esta imagen del piloto fue tomada en 2015, cuando cumplía funciones en la Policía
A ocho años de su asesinato, y con el régimen chavista ya caído, su figura comienza a ser reivindicada de manera abierta. Lo que durante años fue presentado oficialmente como "terrorismo", hoy es leído como un acto de rebelión frente a una dictadura.
Oscar Pérez no logró iniciar el levantamiento que imaginó. Pero su historia quedó grabada como la de un hombre que, desde adentro del Estado, decidió no obedecer más. Hoy, su nombre forma parte de la memoria de quienes resistieron cuando hacerlo implicaba pagar con la vida.