El intendente de Tanti fue candidato en la lista de Schiaretti y ahora enfrenta el repudio y posible expulsión de la UCR
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Emiliano Paredes cambió la camiseta en plena campaña y el resultado fue tan predecible como contundente: perdió y quedó solo. El intendente de Tanti, electo bajo la bandera radical, decidió cruzarse al cordobesismo y subirse al tren de Juan Schiaretti. Lo que imaginó como un salto hacia la proyección provincial se convirtió en un verdadero papelón político que lo ubica cerca de la expulsión partidaria.
En los comités radicales todavía resuena la bronca por la traición del joven dirigente que, con apenas un año de gestión, abandonó las filas del partido que lo llevó al poder. Su decisión de integrar la lista de Provincias Unidas fue leída como un acto de oportunismo político de corto vuelo y largo costo. Paredes no solo desafió al radicalismo, sino que además compitió contra su propia fuerza en las urnas, algo difícil de justificar incluso para sus aliados.
A su manera, el intendente buscó disfrazar su pase con un discurso “renovador” y frases sobre la caída de los viejos partidos. En un acto junto a Schiaretti aseguró que Provincias Unidas representa lo nuevo y que Milei empobrece a la gente. La jugada política le duró poco: el electorado lo castigó y los radicales lo tildaron de traidor, una etiqueta que difícilmente pueda despegarse.
Paredes aceptó servilmente un lugar testimonial en la lista de Schiaretti
Del radicalismo al cordobesismo: una apuesta que no rindió
Paredes aceptó servilmente un lugar testimonial en la lista de Schiaretti, muy lejos de tener chances reales de llegar al Congreso. Su nombre fue usado como trofeo por el cordobesismo, que lo presentó como símbolo de amplitud mientras le quitaba peso a su propio partido. En Tanti, donde debía mostrar fortaleza, la estrategia fracasó rotundamente y expuso el costo político de vender su lealtad por un cargo simbólico.
El golpe fue tan duro que dentro del radicalismo ya circula la idea de pedir su expulsión por “inconducta grave”. En este contexto, el trámite ante el Tribunal de Ética sería una cuestión de tiempo, aunque nadie quiere cargar con la responsabilidad de formalizarlo. La indignación es generalizada: mientras otros radicales renunciaron antes de sumarse al PJ, Paredes lo hizo a escondidas, sin siquiera desafiliarse.
Su entorno intenta relativizar el conflicto y dice que “no habrá sanción”, pero las bases del partido no piensan lo mismo. Para muchos, el intendente cruzó una línea que no tiene retorno: traicionó a quienes lo votaron y dilapidó el respaldo que lo llevó al municipio. El silencio de la conducción radical no atenúa la bronca de los militantes, que lo consideran un ejemplo de total deslealtad partidaria.
En Tanti, LLA se impuso con el 37,84 % de los votos
Punilla, el escenario del fracaso electoral
El plan de Schiaretti de sumar al intendente de Tanti buscaba romper el dominio opositor en Punilla, pero la jugada no tuvo el efecto deseado. Ni el aparato del PJ local ni la campaña del “cordobesismo transversal” lograron alterar el mapa electoral del departamento. La Libertad Avanza se impuso con contundencia y dejó a Provincias Unidas lejos de toda expectativa, incluso en la ciudad que gobierna Paredes.
En las últimas legislativas, Provincias Unidas apenas logró imponerse en cinco de las 25 localidades del valle: Cosquín, Charbonier, San Esteban, Los Cocos y Cabalango. La Libertad Avanza arrasó en el resto del departamento y se consolidó como la principal fuerza entre los votantes de Punilla. La derrota dejó al intendente expuesto y sin respaldo tangible en su propio territorio político.
En Tanti, el resultado fue demoledor: 31,54 % para Provincias Unidas contra 37,84 % de los libertarios. Ni el empuje del exgobernador ni el discurso de "renovación" lograron revertir el rechazo de los votantes. El dirigente que pretendía representar "lo nuevo" terminó simbolizando lo más viejo de la política: cambiar de bandera por conveniencia y quedarse sin ninguna.
Paredes no solo perdió en su propio territorio, también perdió el respeto de su espacio y la confianza de sus electores. Su caso se convirtió en el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando la ambición supera a la convicción y a los principios. Así, el joven intendente radical-cordobesista deberá enfrentar un posible proceso de expulsión partidaria y aprender, por las malas, que Roma no paga traidores.